Comer en Rusia

Me gusta comer. Me deleito con los sabores que contienen historias y no concibo una manera de viajar exenta del viaje gastronómico.
En Rusia la gastronomía es tan variada como variada es su historia y como grande es el país, donde cada región tiene sus propias especialidades y tradiciones de cocinar.

Grandes bebedores de té (destacando el té negro) y de vodka que acompaña los aperitivos y jamás mezclan con otras bebidas. Agua beben poca y fuera de las comidas y siempre me han recibido con un mal llamado café soluble, así que omitiré hablar de los desayunos.
La sociedad rusa es mayoritariamente cristiana ortodoxa, por tanto su comida se divide entre los alimentos permitidos y los prohibidos, destacando, sobre todo, pescados (asiduamente ahumado), grano, setas, bayas.

Una comida en Rusia siempre empieza con una sopa. Si no hay sopa no hay primer plato. Schi es la popular sopa de col y Borsch la de remolacha y, muy a mi pesar, vienen cargadas con un árbol entero de eneldo.
No hay mesa que no tenga su ensalada de tomate y pepino, sobre todo, mucho tomate y mucho pepino. Alguna puede contener pimiento o alguna sorpresa más, pero las ensaladas aquí, permítame que insista por cansinas que son de tomate y pepino. Ojo, están ricas pero yo vengo de tierra de huerta variada y mi paladar, aparte de pedir aceite de oliva, necesita alguna lechuga, zanahoria, cebolla, o cualquier otra cosa solo para variar.
Por cierto, la famosa ensaladilla rusa, conocida allí como ensalada Olivié, comparte solo tres ingredientes con la nuestra: patata, mayonesa y guisantes. Es una ensaladilla frecuente en las fiestas y en fin de año.

Su comida es su historia, su clima y su tierra. Y los platos y los sabores son tan imperiales como austeros. Son brillantes y, a la vez, de rancio abolengo.

La ausencia de frutas en la mesa o en el mercado se compensa con la gran presencia de conservas de verduras y setas y mermeladas y compotas de frutos del bosque.

¿Van a ir a Rusia? No dejen de probar sus típicas salazones de arenques y algún otro pescado. No les van a entrar por los ojos pero su sabor es muy parecido al bacalao en salazón que consumimos los españoles. A partir de aquí es cuestión de gustos.
Y cuestión de dinero es el caviar. Pueden comprar las huevas de salmón, rojizas y asequibles económicamente o el lujoso caviar negro de beluga al que acceden a pagar solo unos pocos.
A mí no hay quien me calle si el tema me apasiona y hablar de Rusia puede mantenerme en una conversación eterna. Pero Instagram cuenta mis palabras y no perdona.
Así que su tengo que recortar texto solo dejo la gran variedad y tradición de comer productos lácteos, muchos tipos de requesón, kéfir, y una salsa de nata agria que suelen llevar las guarniciones llamada ‘smetana’
Si les dio hambre pueden hacerse un filete ruso y brindar: salud!

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