CARACOL inmigrante

Con la casa a cuestas.
Me quedé mirándolo mientras reflexionaba en la similitud de este caracol con mi vida en furgo. Viajando con todo lo necesario encima y viajando lento.
Y dejé volar mi imaginación a través del caracol manzana, que así se llama, y me extasié con su lento caminar, con la perfección de su caparazón, y en un momento imaginé mil fábulas en las que el protagonista siempre vencía gracias a estas sus cualidades.
Llevaba rato observando su desplazamiento entre el agua cuando me percaté que no era un caracol normal, normal a los que yo estoy acostumbrada a ver, los de secano que sacan los cuernos al sol; éste iba bajo el agua y su tamaño triplicaba a un Serrano; su cuerpo era rojo intenso y sus antenas hacia los lados eran largas, muy largas.
Es todo un señor caracol.
Y, en un momento, levanté la vista y descubrí otro caracol, éste iba con su hijito pegado, desplazándose igualmente en la misma dirección que el anterior, hacia mi. Y ví otro más, y otro, y cuando quise darme cuenta estaba yo rodeada de cientos, de miles de caracoles que me sonaban casi extraterrestres, todos en movimiento, todos en una extraordinaria carrera extremadamente lenta, pero tensa, de pura supervivencia.
Me asusté.
Mi imaginación, que ya tenía vía libre, creó todo un thriller en el que yo era devorada por estos extraños seres que venían en una multitudinaria caravana hacia mi.
Me asusté y me metí dentro de mi caparazón.

En mi caparazón tengo wifi y Google y por eso ahora sé que este caracol de agua dulce, que viene de Argentina, es una especie exótica invasora. Que un día empezó a extenderse en el Delta escapada de una empresa de importación de fauna para acuariofilia, desde donde comenzó a expandirse amenazando de manera muy peligrosa con invadir rápidamente todos los espacios de agua dulce naturales y agrícolas del Delta del Ebro, donde causa verdaderos desequilibrios naturales y destrucción del cultivo al arrozal por ingestión de la semilla sembrada y de pequeñas plantas de arroz.
Para los payeses la sal siempre ha sido un enemigo para los arrozales. Hoy es un gran aliado para combatir a esta plaga.
Y si un día desaparece el delta recuerden quien fue el invasor.

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