de nuevo en SOULAC-SUR-MER

Estamos en Playa l´Amelie.

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Los 250 km de playa en Nueva Aquitania son una delicia para pasear. La misma calma del bosque se traspasa a la playa de fina y cobriza arena. Extensas playas que desaparecen a la noche con la penetrante marea y, a la mañana, te dejan paisajes frescos y renovados, limpios y con tesoros venidos del mar.

Si practicas surf este es tu lugar en Francia. Y si eres friolero como yo y no piensas meter más allá del tobillo en el agua tienes suficiente entretenimiento en la arena de ocio y disfrute para no extrañarla. Nosotros paseábamos con un geólogo así que nuestros paseos han estado llenos de descubrimientos y “asombrosidades” varias; Una de ellas es la cantidad de sílex que encontramos en la arena y la consiguiente práctica de fabricación de una herramienta cortante golpeándolo y afilándolo con otra piedra. El sílex es una variedad de cuarzo, una piedra muy dura formada por sílice usada en la edad de piedra como herramienta para cortar carne y pieles gracias a su capacidad de romperse en lascas. También esta piedra es llamada pedernal, produce chispas al golpearlo con otra piedra, de aquí viene el fuego. Así que resumimos la primera asombrosidad en el hallazgo de la primera piedra, la piedra origen.

Aquí es fácil dejarte llevar a un mundo de ensueño. cual Atlántida esta localidad de Soulac-sur-Mer ha desaparecido en varias ocasiones a lo largo de la historia bajo el mar o bajo las dunas de arena, resurgiendo tiempo después para la maravilla de los que la descubrían de nuevo.

En nuestro paseo encontramos cangrejos más y menos grandes, profundos surcos en la arena en los que creíamos ver completas ciudades, piedras como planetas, y hermosas y extrañas algas que dispararon aún más nuestro asombro y nuestra imaginación, inventando todo un mundo mágico a su alrededor a falta de un biólogo a mano.

Creí ver un gran escarabajo y me acerqué. Yo ya había visto esto alguna vez. Ya había llamado mi atención esta singular forma que me recordaba a un escarabajo pero ahora comprobaba que era un alga. En Argentina, en la orilla de la laguna Setúbal  la vi muchas veces y siempre pensé que formaba parte del tallo de la planta del camalote, tan abundante en los rios sudamericanos y tan conocida por nosotros. Y nunca más le presté atención.

Hasta hoy que la realidad viene a superar la ficción, que ni escarabajo ni alga.  Es ni más ni menos que el huevo de un pez raya. Y esto me ha maravillado, me ha abierto la boca y los ojos de asombro, me ha fascinado tanto que, viniendo sin querer queriendo a aprender de lo que encuentro en el camino, de la naturaleza.

Esta es la costa francesa más desconocida, Nueva Aquitania la provincia. tierra de bosques y océano, de extensas playas que te pierden y te descubren, de calma. Un día la conocimos nevada y fría oliendo rabiosamente a  madera. Ahora en primavera nos despertamos en la playa de este lugar de nieve y magia agradecidos de los tesoros venidos del mar.

 

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