En el día del libro: QUIXOTE

Es el segundo libro más leído a nivel mundial. Grandes lingüistas aprendieron castellano solo para poder saborear en su esencia y realidad el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Y hoy se celebra el #DIADELLIBRO en homenaje a dos de los mayores autores de la literatura universal, Cervantes y Shakespeare. Y se celebra hoy porque el aniversario de la muerte de ambos coincide románticamente en día y año, un 23 de abril de 1616. En la realidad Miguel de Cervantes o Cerbantes ( en esta época no había diferenciación entre las dos letras y se usaban indistintamente) murió la noche del 22 de abril. Y, aunque Shakespeare muriera el mismo 23 de abril lo hacía en el 23 del calendario juliano vigente en Inglaterra, unos cuantos días después del 23 de nuestro calendario gregoriano. Así que el día del libro es cuando es por el concepto romántico de unir simbólicamente a los dos autores más grandes de la literatura universal.

 
Y siendo uno de ellos español, no por patriotismo sino porque hablamos el mismo idioma y tenemos el privilegio de acceder a su obra, porque la maravilla que escribió es muy nuestra  y sin embargo en España es el gran desconocido. Claro que está en el imaginario colectivo la figura de Quijote y Sancho y el arquetipo que representan, y Dulcinea, Rocinante y los molinos, la Mancha y el  episodo famoso de los gigantes que eran molinos y en la novela es solo un párrafo dentro de un capítulo, , y todo el mundo a coro diría eso de “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”
Pero la realidad es tan triste como que no llega al 20 % los lectores españoles del Quijote. Como que no hemos tenido mimos ni cuidados a nuestro mayor tesoro que además es motivo de orgullo. En España hemos debido estar demasiado tiempo peleándonos, dándonos a la picaresca, idolatrando clubs de fútbol, planes Marshall, disfrazando la democracia y las oportunidades, adormilandonos con la TV, dejando de leer, dejando de pensar. Sin ánimo de ofender a nadie, solo ando alarmada por el escaso índice de lectura y de lectura del Quijote de este país.

 

Y permítame decirles que el Quijote no solo no es un libro cualquiera o un libro más, que rompió moldes en su día, que marcó historia en como narrar una novela, que describió a los dos personajes más compenetrados, más bien hechos, más cómicamente sincronizados para a través de ellos mostrarnos la realidad de aquella España, España de hambre y miserias, España de orgullo, poder y nobleza. Fatalmente jerarquizada, España que usa para hablar de valores y para filosofar. Y de él nos llegan recetas gastronómicas al uso en 1600, modos de vivir y de entender los caminos, la huella de la religión, la música, sus mitos y sus cotidianidades. No solo es una novela de aventuras, es un libro de historia y humanidades, es cómico, trágico, de miedo y de mucho miedo, es romántico y moralino, de suspense es épico y dramático, rompedor y divertido, altamente divertido y entretenido y permítame resaltar sobre todo su maestría en la palabra, en la belleza de la construcción de los personajes, en cómo se expresan, en lo que dicen y en lo que callan.
Para los coetáneos de Cervantes que leyeron la novela la figuras de Quijote y Sancho se viralizaron como la espuma y cualquier persona flaca, desgarbada y con sueños imposibles automáticamente era apodado como Quijote y era motivo de risa, como un Torrente de Santiago Segura, anacrónico a su tiempo y por eso mismo motivo también de burla. Sancho se llevó todavía la peor parte, tildado de cateto, ignorante y gordo y esto fue de lo que el pueblo se rió y quedó así etiquetado para la posteridad. Pero ni era gordo que solo era hambre la que tenía (como media España tenía entonces hambre) Ni ignorante como demostró en varias ocasiones y al ser un justo y lógico gobernador de Barataria, y aunque de pueblo era demostró que ser de un lugar o de otro o tener más conocimientos que otro no era lo que te hacía cateto sino la falta de respeto, de orden, de miras. Y Sancho que era un nombre al uso en la península, un nombre de reyes, a partir de la novela de Cervantes quedó como peyorativo y cayó en desuso. Pobre Sancho del que solo nos queda Sánchez!

Sancho acompañó como escudero al que fue su amigo, y lo acompañó en el cumplir su sueño, en perseguir una utopía, en creer que era posible un mundo mejor. Llegando al final a la conclusión, junto con el lector, que quizá Quijote no estaba tan loco sino loco era el mundo que le había tocado vivir.

 

Esta obra maestra está al alcance de todos. La R.A.E. junto con el resto de academias de la lengua castellana editaron para la conmemoración del IV centenario de la muerte de Cervantes una versión adaptaba a nuestro lenguaje, con maravillosas y necesarias acotaciones que no interrumpen la lectura. No se les ocurra leer la versión original porque sería un costosísimo ejercicio de investigación y comprensión y si usted no es lingüista, literato ni curioso y entendido no se preocupe que para eso están las grandes adaptaciones al entendimiento de hoy y de todos.
Y lean el Quijote, disfrútenlo, gócenlo, un poco cada día, día tras día, y déjense enganchar por sus hilarantes episodios como de una serie actual de 8 temporadas. No tengan prisa en leerlo. Habrá episodios que les interesen menos y otros que se los beberán de un trago. Déjense maravillar y entiendan entonces al leerlo por qué es la considerada mayor novela de todos los tiempos.

2 respuestas a “En el día del libro: QUIXOTE

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