Lluvia bendita

IMG_20180916_095900_264.jpg

Celebramos la lluvia como si de agua bendita se tratara; como un regalo caído del cielo;
Nos gusta sentir como cae sobre la furgo mientras dormimos, cómo su repiqueteo nos adormece como una nana.
Y nos acompaña.
Y aprovechamos para abrazarnos mientras dure la tormenta, sin prisa, sintiendo el placer del agua caer.

En la noche nos sorprendió la lluvia y ya no quisimos dormir más, o si queríamos, pero despacito, para que no se nos escapara el placer de sentir el agua caer, que es música a nuestros oídos y paz para nuestra alma.

Ahora preparo café. Y miro cómo el mundo tiene otra cara cuando la lluvia lo ha lavado. Y tomamos un café, que deseo sea eterno, sin quitar la vista de la ventana, dejándonos asombrar con cada gota que resbala por el cristal.

No hay nadie afuera. La lluvia paraliza a quien no la aprecia; a quien no tiene tiempo de apreciarla y se queda en casa o deambula bajo un paraguas, buscando protección.
Nosotros, al terminar nuestro desayuno y con la boca sabor a café, salimos a recibir la lluvia, a dejarla recorrer nuestro cuerpo, a meter los pies en los charcos, a abrir la boca hacia arriba y empaparnos de alegría.

Como un bautismo vivimos la lluvia, por eso es nuestra agua bendita.

Arepas venezolanas

IMG_20180913_095307_415.jpg

La furgo nos hace engordar!

No somos nosotros, no. Es la propia furgo que en su diminuta cocina se nos presenta como un palacio y, como nos gusta el buen comer y nos encanta cocinar, nos entregamos en cuerpo y alma a tareas tan placenteras.

Comemos igual que comeríamos en una casa de ladrillo, exactamente igual, nada de bocadillos ni cosas rápidas. Es verdad que tienes que tener los utensilios adecuados y organizar muy bien el orden/espacio/tiempo del cocinar. Todo lo demás es cuestión de paladar. Anoche cenamos arepas venezolanas con carne mechada;
Arepas que me vienen de familia que emigró, de familia que ya nació allí y nos traían, en cada visita, un trocito de su nuevo país en forma de arepas.
Este año estuvimos nosotros allí, en Caracas, desmontando todas las barbaridades que dicen los telediarios para descubrir a un pueblo amable, culto, alegre, hospitalario y, si, también necesariamente revolucionario. Estuvimos alli trabajando, también turisteando, nos mezclamos con ellos para descubrir un hermoso país y todo esto lo hicimos con la boca llena de arepas.
Por eso y porque ya formaban parte de mi infancia hemos recuperado las arepas como parte de nuestro menú.

La harina de maíz PAM la mezclas con agua y un poquito de sal, con esta masa fabricas unas bolitas que después chafarás dándole la forma de tortita. Y esto irá directamente o al horno o a la sartén con abundante aceite (Aquí eliges tú como de sano quieres comer)

Y ahora viene el relleno con carne mechada. Pero te advierto que una arepa es como un bocadillo o una pizza que la puedes rellenar de lo que quieras.
Pero si eres carnívoro no dejes de probarlas de la manera más auténtica, con carne o pollo mechado. Para esto debes cocer la carne al menos una hora y media (si no dispones de olla exprés) con zanahoria, cebolla, pimientos. Después deshilachas la carne junto con las verduritas, lo mezclas bien y listo para servir.

Estamos en el sur de España. Los días aún son muy calurosos y es a la noche cuando disfrutamos estar al aire libre. Y así es como estamos, sintiéndonos un poquito caribeños en nuestra casa con ruedas en algún lugar de España de cuyo nombre no quiero acordarme…

Verduras Emocionantes

MIS DUELOS Y QUEBRANTOS ***Receta en furgo***
Hoy: “Verduras emocionantes”
He de decir que esta receta no es mía; la hice mía el día que la probé viendo bigote de gamba, el programa de Robin Food del cocinero David de Jorge

Y pasó que yo un día que dejé de fumar y me puse a comer, tanto y tanto comí que al poco tiempo y una vez superada mi adicción al tabaco tuve que enfrentarme a los 10 kilos que engordé y fue aquí cuando conocí de mano de mi cuñado a este genial cocinero. Lo primero que me gustó de él fue que a él le encanta comer, que sería incapaz de comer sosainas de régimen y estar feliz a la vez. Por eso empezó a elaborar recetas para si mismo muy poco calóricas y muy, muy, muy sabrosas!
Sus recetas de régimen las adapté a mi cocina entonces y para siempre porque realmente son sabrosas desde el nombre hasta el último bocado.

El hecho de vivir en furgo ha provocado una adaptación en lo culinario, pero somos grandes comientes y en eso nada ha cambiado!
Aprovechamos que estamos de la mano de @campingfree en un camping donde tenemos una gran pila para lavar y más comodidades, para sacar todos nuestros cacharros de cocina y usarlos todos a la vez. y es que nosotros vivimos la cocina como una delicia… Y aquí va la receta:

Sofrito de cebolla, pimiento verde, dos dientes de ajo, una guindilla y un poco de tomillo. Se sofríe con vino blanco (no con aceite) y se la deja estofar. Al final añadirle una cucharada de miel y un poco de tomate frito.

Todo esto sirve de cama base en una fuente para horno. Y nosotros directamente en el fondo del horno omnia.

Ahora vas poniendo en vertical y de manera alternada todas las verduras que previamente has cortado en rodajas: calabaza, calabacín, berenjena y tomate.
Salpimentar y 35 minutos de horno.

Nosotros para darle más emoción las hemos acompañado de un capítulo de black mirror.
Son las #verdurasemocionantes

Si la pruebas dime si no es más que sabrosa!

.

Con café y sin palabras

IMG_20180812_101508_171.jpg

A veces no encuentro palabras tan exactas para expresar bien este momento.
A veces no hacen falta palabras.
Y en silencio y sonriendo tomamos café para despertar el nuevo día.

El levante ha traído sinfonía en el mar y unas cuantas y necesarias nubes, por eso y por tanto hemos vuelto al mar, a la orilla que tanto necesitamos. Y es que en estos dos años viviendo en furgo el 80% de este tiempo lo hemos pasado muy cerca del mar y lo hemos convertido en nuestro pulso en el vivir. Nos hemos convertido en seres de agua durante la primavera, el otoño y el invierno;
Ahora en verano no encontramos los placeres que tanto valoramos entre el ruido, los olores a cremas, la masificación, el exceso de calor, el estrés que algunos se empeñan en traerlo de vacaciones, los chiringuitos y ciertos estilos musicales, … Pero hoy amaneció nublado y con levante y por eso nos fuimos directos a la playa, porque no hay mayor placer para nosotros que dormir bajo el rumor de las olas mediterráneas, en estas noches no escuchamos música ni vemos series, solo atendemos a las olas que se cuelan en la furgo y te envuelven y te abrazan; y despertamos bajo un hermoso cielo cubierto de nubes dando tregua al intenso calor de las últimas semanas y preparamos café.
Y sonreímos.

Aniversario furgonetero

IMG_20180801_104637_826

Tal dia como hoy, un caluroso 1 de agosto de 2016 iniciamos esta nuestra aventura de vida a lomos de Rocinante.

2 años viviendo en una furgo, sintiendo que no hay límites pese a la estrechez de nuestras paredes, que es fácil la vida teniendo solo lo esencial, que vivir a orillas del mar o bajo una pinada nos ha hecho sentir inmensamente ricos y felices, que hemos estado en cada sitio donde hemos querido o necesitado descubriendo rincones que de otra manera no hubiéramos encontrado.

Andamos haciendo balance de estos dos años, brindando hoy y valorando como nos ha cambiado la vida soltando lastre, minimizando todo hasta los problemas, cumpliendo sueños y deseos y cambiando saludablemente algunos hábitos.
Esta experiencia es algo que vamos a recomendar a todo el mundo, que se pueda vivir un tiempito en furgo al menos una vez en la vida porque viene con un aprendizaje único, con una conexión fuerte con la naturaleza y contigo mismo.

A nosotros nos trajo aquí nuestro espectáculo de teatro aéreo QUIXOTE, que para financiarlo y llevarlo a cabo decidimos probar esta experiencia en furgo, por eso es Rocinante, no podía llamarse de otra forma. Y aunque esta es la razón de más peso hay más, siempre hay más razones que le llevan a uno a cambiar el rumbo. Una de ellas fue la prematura muerte de mi madre; verla morir amando tanto a la vida, teniendo tantos planes aún por cumplir nos hizo ver la vida como si no hubiera un mañana, y el deseo que nosotros teníamos de vivir en una autocaravana cuando fuéramos viejitos se quebró al ver que ese tiempo no existe, que a lo mejor uno nunca llega a ser viejito. Así que empezamos a lidiar la vida cumpliendo nuestros deseos, los de ahora, aquí y ahora, … Me repito tanto estas palabras!!!!

Por siempre vamos a recomendar esta experiencia de vida en movimiento porque los tópicos de dormir en un hotel de mil estrellas o comer en un restaurante 4 ruedas Michelín son muy reales y fascinantes.

Y no todo el mundo nos ha entendido o acompañado, pero siempre gritaremos a los cuatro vientos que nuestra casa con ruedas nos trajo LIBERTAD!

DSC_0597

Ciudad encantada de Mazarrón

Nunca me imaginé haciendo esta típica foto de furgoneteros en la “ciudad encantada”.
Esta formación rocosa erosionada por el viento y los años está en la costa cálida, en la Región de Murcia. Esto es Bolnuevo en el Puerto de Mazarrón y aquí pasé todos los veranos de mi infancia.
Después nunca volví,…hasta ahora;
ahora que estoy recorriendo cada palmo de la geografía española con la aventura de Rocinante no podía dejarme atrás algo que pertenece a lo más intacto de mis recuerdos; voy llorando de emoción por cada rincón que reconozco y por el que no reconozco.
Mi infancia está muy bien reflejada en la serie verano azul. Así éramos en los 70/80, vivíamos montados en nuestras bicis, en pandillas, y todo era relativo, todo era posible… Han pasado 31 años desde que mi familia dejó de veranear en Mazarrón. Yo tenía 14 años y vivía mis primeros amores. Tuve una infancia feliz, así que volver aquí me está provocando un remolino de recuerdos y nostalgias. Por supuesto he ido a ver lo que fue mi casa y la casa de mis amigos, el cine bahía al que acudíamos cada noche a cenar mientras veíamos dos películas, a la heladería Josipe donde me compraba los modernos helados azules de pitufo, a la playa de la isla, al lado de casa, donde me gustaba tanto ir con mis amigos a saltar desde el peñón.
Es curioso, vivíamos al lado de esta playa, pero mi familia siempre agarró coche o lancha (según el año) y nos íbamos a la playa de Bolnuevo.
Allí, que no solo no estaba masificada, ni el gran turismo había descubierto las bondades de este agua, ni “las gredas” rocosas eran un reclamo, allí, en ese tiempo y lugar, disfrutábamos la playa casi solitaria. Pasábamos el día nadando, pescando, comiendo, disfrutando de la familia. Eran buenos tiempos que quedaron grabados en el corazón.
Todos teníamos nuestra caña de pescar y, bajo la batuta de mi yayo, el pescar se convirtió en nuestra cotidianidad. Era la pasión familiar y siempre, siempre lo hacíamos en Bolnuevo. Con las gredas a nuestras espaldas y delante un mar que desde la orilla ya es profundo. Una orilla llena de piedritas que con el vaivén de las olas produce un sonido tan relajante como glorioso… O, al menos, así lo escucho yo.

FLAMENCO

Perdidamente enamorada de este gran bicho que es el flamenco. No solo no me cansa observarlo durante horas es que me está apasionando!!!! Es muy gracioso su comportamiento en comunidad y todos a una, se mueven juntos, son grupo, con objetivos comunes y sin grandes sufrimientos que son muy felices estos bichos y dedican el día completo a comer, descansar y acicalarse. Son un gran ejemplo de coro griego. Son muy sociables y capaces de convivir con otras colonias de flamencos.

Son primos de las cigüeñas y las garzas. Alcanzan el metro y medio de altura y un peso de 4 kg. De patas extremadamente finas apoyadas al suelo sobre 4 dedos. Tres de ellos están unidos por una membrana y el cuarto dedo, más pequeño y suelto, sirve para equilibrar (esta es la técnica de los acróbatas rusos en las verticales: los dedos de las manos son los que equilibran)
Sólo tienen 12 plumas principales que son las encargadas de que puedan volar. Están escondidas bajo las alas y solo se ven cuando las despliega contrastando enormemente su color negro sobre lo blanco y rosáceo del flamenco.

Y para volar todo lo que tienen que hacer es coger carrerilla; sin ella no podrían elevarse del suelo; y una vez en el aire, como son incapaces de planear, baten continuamente sus grandes alas, alcanzando velocidades de 60 km/h.

Una curiosidad es que pueden dormir tanto acostados como de pie.

No me digan que no es hermoso lo mires por donde lo mires!!! Yo lo vengo observando varios días, estoy maravillada, me hacen reír, su comportamiento me resulta tan naif y gracioso como esbelta es su planta y soberbia su presencia.

En comunidad me recuerdan a las ovejas. Felices de ser lo que son, de ser dóciles, de amarse tiernamente unas a otras y de protegerse.

Ahora ya tengo un bicho más a quien amar!

Porque la vida en furgo, la aventura del vivir donde nos plazca, está favoreciendo que estemos en total contacto con la naturaleza, conociendo todos los bichos que nos cruzamos por el camino (saliendo de la ‘zona de confort” de perros y gatos) estos bichos en los que antes nunca nos fijábamos ahora son un aliciente importante en nuestro vivir!
#amolosanimales

 

Esto es en las salinas de San Pedro del Pinatar en la Región de Murcia.

Gogolauri y sus casas musicales

img_20180628_073442_943713972376.jpg

En los detalles está la diferencia, la definición, la personalidad, el gusto y el disgusto.

Te quiero mostrar algo nuevo que entró a la furgo para nuestro deleite e inspiración. Te quiero mostrar solo un detalle aunque tu veas en la foto muchos más pero esto se debe a que en otra vida tuve que ser china y de ahí mi gusto inconsciente por la acumulación barroca de detalles,… Busco lo sencillo, la línea pura, la esencia, y como el rey Midas lo toco y lo hago rococó.

Hace muy poco he conocido la obra del georgiano Zviad Gogolauri y quedé totalmente enamorada. Sus composiciones entre lo naif y lo folklórico, su vitalidad y su musicalidad hacen que sus cuadros tengan pulso, ritmo y profundidad. De sosegada calma sus personajes te miran desde el cuadro para mostrarse tal cual son.
Nos atraen poderosamente sus casas musicales y éste, en especial, el que nos hemos traído a la furgo, se maneja en compases ascendentes, vívidos, de fluida armonía, es un cuadro que canta y no solo porque detrás de sus ventanas encontremos a músicos en activo, es que el cuadro mismo es una partitura, de melodía fresca y vivaz, optimista. La casa crece delante de ti como la habichuela mágica, como la serpiente hipnotizada, en ondas, hacia arriba y, a pesar de todo, firme!
La estructura de la casa está dentro de un patrón rítmico (ventanas, balcones) con grandes disonancias que abren puertas a nuevas fantasías, a nuevos estribillos.

El caso es que nos inspira, nos agrada, nos da impulso y nos encanta esta casa de proporciones irreales dentro de la nuestra con ruedas.

Irreal pensaron aquellos que era vivir en una furgo.
Irreal como casa…

 

Para ellos abrimos nosotros nuestras ventanas para que oigan nuestra música, para que miren en nuestro interior el calor del hogar y nuestro ritmo en el vivir. Para que todos convirtamos nuestras moradas, sean las que sean, en casas musicales para que fluya la vida.

Mis ancestros

bty

Es 1920, en Lorca. Son momentos previos al bautizo de Ginés el barbero, Ginés Segura, mi abuelo.

Él fué el último de su oficio barbero-sacamuelas en la familia y en este país.  Oficio que desapareció, que el sacar muelas pasó a ser autoridad médica. Pero él, mientras pudo y a puerta cerrada, siguió rasurando barbas como si de la misión de su vida se tratase. Este oficio legado de su padre, que antes fue de su abuelo y antes otros más, mi padre y mi tío cortaron la tradición. Pero yo, de manera clandestina, autodidacta y rebelde la mantengo viva y latente; yo, que no soy ni barbera ni peluquera,  la siento dentro de mi y asi me corto yo el pelo y se lo corto a los míos. Y me lo corto con placer lo tenga largo o corto, enredado y aleonado o planchado, castaño o casi siempre rojo y ahora blanco. Lo que me gusta es experimentar, crear nuevas formas sobre la misma base. Y la base soy yo.

De niña viví la barbería de mi abuelo que siempre conservó tal cual la había dejado tempranamente su padre. Y se me hicieron muy familiares los utensilios de la barbería de otro siglo. Yo los usaba, a escondidas, para cortarle el pelo a las muñecas, o mi propio pelo. Mi abuelo me explicaba mientras me enseñaba con un pincel a escribir letras mayúsculas el arte, la firme delicadeza y la confianza necesaria para rasurar una barba con navaja. También me enseñó a amar las fotos y las historias que quedaban atrapadas en ellas. Y este recuerdo es muy potente en mi, sentada con mi abuelo en la barbería de mi bisabuelo viendo fotos pasar y escuchando las historias de las gentes de mi familia que yo nunca conocería. Cuando recuerdo la casa y la barbería son recuerdos de otro siglo que no me pertenece, pero lo viví.

……….          ……….          ……….

Esta semana trabajé sobre los ancestros y acudí a los álbumes familiares como inspiración. Tuve delante de mí fotos de mis tatarabuelos, reliquias de papel y familia. Delicias históricas que terminan de completarse con la imaginación. Heredé de mi abuelo muchas fotos de historias familiares pasadas, que hablan de un lugar o de un modo de vida en un mundo sin luz eléctrica, sin plásticos, sin agua corriente, de un mundo de prioridades tan ajenas a las actuales que provocan cierto estremecimiento en la velocidad de la evolución.

Esta semana, al trabajar sobre los ancestros, elegí esta foto. Esta foto que tantas otras veces vi y ahora llamaba poderosamente mi atención. Es mi abuelo con 3 meses de edad engalanado para su bautizo con el mismo traje que 53 años después me bautizaron a mi. Esta vez la tradición no la continué yo al no bautizar a mi hijo, pero esta reliquia “viva” en forma de traje de bautizo la conservo en un cajón al que alguna vez acudo a desdoblarlo y volverlo a doblar. Así, acariciando este trozo de tela me mantengo conectada con mis ancestros.

Ahora me he fijado en algo más. Me he fijado en ella, en la madre de mi abuelo, en la abuela Remedios – dice mi padre, en mi bisabuela. Y hoy, por primera vez, al contemplarla me asombro al sentirme tan parecida a ella. Nunca antes lo noté y ahora no puedo dejar de mirarla. La foto ya no está en el álbum familiar que me la he traído un tiempito conmigo, aquí, en la furgo. Ahora la necesito cerca de mi para aprender algo que no se qué es pero sé que lo aprenderé a través de esta foto. Me reconozco en esas cejas rectas, en la barbilla grande y boca fina y apretada. No me parezco a ella y, sin embargo, soy igual.

Esta mujer que hacía tres meses que acababa de parir a su primogénito, ella que es mi bisabuela me está diciendo algo que yo todavía no entiendo. La miró a los ojos, la miro tan profundo como si así penetrara en su ser a través de sus ojos. Ojos verdes que nos dejó en herencia. La miro, y al mirarla me miro a mi. Miro la vida saltar un siglo. Miro lo que somos, lo que elegimos en el camino. Miro lo que el tiempo es un siglo o un suspiro. Miro para descubrirme a mi. Miro tanto que provoco un diálogo con mis antepasados para descubrir lo que seguimos siendo.

Esta es mi esencia. Tiene nombre y rostro de mujer. Y se llamaba Remedios.

Entre cajas

IMG_20180531_085638_937

Siempre me fascinó el dentro y fuera. Lo oculto y lo visible. Es la dualidad que me mueve, la de un cajón cerrado que se abre mostrando en su interior un mundo nuevo, o lo que hay antes o después de una puerta, o una caja, ay! Me vuelven loca las cajas, lo que enseñan y lo que guardan.
Desde chiquita mi vida la fui llenando de cajas, de todos los tamaños, colores y usos, unas yo las decoro otras ya vienen de fábrica, algunas son regalos, otras recuerdos, otras caprichos, pero todas indispensables en cuanto les adjudico una misión. todo lo que pasa por mi vida tendrá su lugar en una caja. Y así voy creando mundos dentro de los límites de mis cajas.
Cuando veo furgos lo que creo ver son cajas grandes. Cajas que se mueven y pasan por delante tuyo mostrándote sin mostrar todo un mundo fascinante y desconocido que se encuentra en su interior. Y yo, como si fueran cajas de regalos, las iría abriendo todas, me dejaría maravillar por lo que cada una es en su interior; La distribución del espacio, los colores, las ventanas, las diferentes necesidades expresadas milimétricamente en los márgenes de una furgo.
Cómo en una caja, en una furgo existen miles de combinaciones posibles, todo lo que existe en su interior es reflejo del ser humano que hay detrás, de sus necesidades y su devenir.
Por eso debe atraerme tanto el interior de lo que está oculto, porque revela una gran verdad.
DSC_0573